¿Quién me iba a decir que todo cambiaría? Lo que durante años ha sido algo constante, seguro y feliz, en ocasiones desaparece sin más y tienes la sensación de que tu mundo se tambalea y se desvanece a tu alrededor. A veces son decisiones que tomamos de manera consciente y nos ayudan a caminar hacia ese futuro, que por más que hayamos querido abrazar, no por ello deja de ser incierto. Pero en la mayoría de los casos, esas decisiones las toman otros, nos vemos arrastrados por sus consecuencias y el torbellino de sensaciones se acentúa dejándonos desorientados, perdidos y sin aliento.
¿Qué podemos hacer ante esta situación? ¿Pelear y remar a contracorriente buscando recuperar la estabilidad anterior? No... creo que lo mejor es dejar que todo ese torrente nos arrastre hasta una playa de paz y serenidad.
¿Que sentiremos que nos ahogamos y moriremos en el intento de mantenernos a flote? Eso seguro. Y nos rendiremos decenas de veces, pero llegará el día en que ese maremágnum se calmará y volveremos a respirar en paz.
viernes, 12 de enero de 2018
Decisiones
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Después de la tormenta, siempre viene la calma...
ResponderEliminarAunque a veces parece q empalmen tormentas, luego sale el sol
Sí, mi niña. Y, con el tiempo, muchas veces descubrimos que esos "huracanes" tan solo fueron una simple tormenta de verano.
EliminarHay sol siempre que queramos mirar al cielo, aunque esté detrás de la nube mas negra
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