sábado, 14 de diciembre de 2013

Salí a la vida

Salí a la vida
Era un fantástico día. Descubrí que ese sol me invitaba a salir a respirar de nuevo el aire limpio y puro. Abrí la puerta y la belleza y la calidez del sol me hizo retroceder hacia el interior nuevamente. Sentía que no estaba preparada aun. Pero, al intentar cerrar nuevamente la puerta, me asusté de tanta frialdad y oscuridad. Me armé de valor y salí a la vida.

Seguí la vereda en busca de algo, sin saber muy bien el qué. Iba empapándome de toda la frescura de los árboles y plantas que me rodeaban. De pronto, una ardilla saltó delante de mí y se me quedó mirando. Tanto me sorprendió que estallé en una carcajada y la ardilla, mirándome indignada, se ocultó de nuevo en la espesura del bosque.

No recordaba la última vez que había reído así. Aun más, no recordaba el último momento en que había sonreído de verdad, llegando a los ojos la alegría.

Y todo me llegó de golpe. Caí de rodillas en medio de la vereda, dejándome arrastrar por tanta desesperanza, ahogándome en mis propias lágrimas. Fue un momento interminable. La ansiedad y el dolor hacían que no pudiera respirar. Sentía tanta agonía que lo único que deseaba era volver a casa y dejar que mi vida volviera a perderse entre las sombras. Pero ni eso podía. Todo me daba vueltas y caí semiinconsciente. Pensé que fueron minutos, pero quizás fueron horas, porque el frío se me había metido hasta los huesos y sentí algo húmedo y rugoso en mi mejilla. Abrí poco a poco mis ojos y descubrí la carita de mi amiga indignada mirándome. Había venido a hacerme compañía. Miré a mí alrededor y me di cuenta de que ya era noche cerrada.

Me levante despacio, para no asustar a mi nueva amiga y decidí volver a casa. Pero hizo algo curioso. Se apartó unos metros y se volvió a mirarme. Eso en sí no tendría más importancia, pero al repetirlo en varias ocasiones, decidí seguirla. En realidad solo tenía dos opciones, volver a mi prisión o ver hacia donde me llevaba mi curiosidad.

Seguí a la pequeña introduciéndome en el frondoso bosque. Estaba demasiado oscuro y a penas la tímida luz de la luna me dejaba ver más allá de un par de pasos. Pero sentía que ella leía mis miedos, porque nunca se alejó más allá de esa distancia. Cada vez con más curiosidad y rapidez, me iba adentrando en el bosque, sin darme cuenta de que ya no reconocía el lugar donde me hallaba. No era consciente del frío ni del hambre, solo quería saber hacia dónde me llevaba mi amiga.

Hasta que se paró en seco. Empezó a revolotear sobre un montón de hojas que había en el hueco de un árbol. Se puso a escarbar con sus patitas, con suavidad, hasta que se escuchó un débil gemido. Me abalancé, porque había algo vivo allí enterrado entre las hojas. No sabía qué iba encontrarme. Al apartar todas las hojas descubrí un cuerpo diminuto, casi sin vida. Le abracé con una pasión, con un dolor convulsivo, queriendo introducirle dentro de mí, nuevamente, donde nadie ni nada pudiera hacerle daño de nuevo.

¡¡¡Mi hijo!!!  Mi ángel, mi pequeño tesoro…

Estaba de nuevo en mis brazos y yo no podía parar de llorar balanceando mi cuerpo hacia adelante y hacia atrás riendo a la par de felicidad.

Entre todo el estruendo de mi profunda alegría cargada de desesperación, escuché una vocecita pero no comprendía lo que me decía. Yo seguía llorando y trataba de comprender. Seguía riendo con agonía y no lograba entender lo que esa vocecita expresaba. Hasta que hice un esfuerzo sobre humano por escuchar y calmé mi angustiada alegría.

.- Mama, no fue tu culpa. Mamá, yo te quiero. Sé que todo fue un accidente y que jamás me habrías querido hacer daño. Hace mucho tiempo que trato de decírtelo pero solo escuchas los gritos de tu corazón que acallan mis palabras. Mami, tu tristeza me hunde cada vez más en el olvido y yo quiero que me guardes en tu corazón, pero no junto a la culpa y el dolor. Mi mamita, quiero verte feliz quiero que salgas de la prisión que te has auto impuesto y vivas por mí. ¡Disfruta! ¡Vive! ¡Sueña! ¡Ama!. Porque yo te estaré esperando siempre desde esa estrella en el cielo, la que más brilla, viendo lo linda y feliz que estás. Te quiero, mi mami. Eres la más hermosa. Y cuando fui a besarle, me desperté de mi sueño.

Estaba en mi cama, en esa habitación oscura y fría e iba a dejarme arrastrar de nuevo por el dolor, cuando recordé las palabras de mi bebé no nato que ese maldito accidente arrebató de mis brazos. Y comprendí que tenía razón. Sería muy duro, pero lo tenía que hacer por él. Y lo haría…
Abrí la puerta, esta vez en la realidad, y salí a la vida…


Fin.

sábado, 24 de agosto de 2013

A un mes de distancia

Es tan extraño encontrarme en esta situación... Nunca me imaginé escribiendo estas palabras. Es doloroso y gratificante poder haceros partícipes y que lleguéis a conocer un poquito a dos de las personas más especiales que jamás en la vida creí que tendría la suerte de conocer. Por favor, leer hasta el final.

Hace unos años me tocó a la puerta una vecina y su hija. Habían comprado un bolsito para mi hija. Las conocía de vista, de cruzarme con ellas en la escalera, no mucho más. Lo cierto es que eso dio pie a que empezásemos a hablar. Siempre abiertas, siempre serviciales, pero el recelo a la hora de tratar con gente diferente (porque lo son y mucho, en el buen sentido de la palabra), me impedía intimar más con ellas. Y la pareja de la hija aun más, porque su apariencia externa no es que diera pie a tener confianza.

Un día me tocaron al timbre y me dieron unos folletos porque iba a haber una especie de reunión a favor de una asociación de mujeres maltratadas. Habrían algunas personas conocidas en el evento, entre otros Hueco, el cantante y padrino de la asociación. Me comprometí a repartirlos e ir. Hice la primera parte, pero como ninguno de mis conocidos acudiría, me dio cosa presentarme allí sola y me quedé en casa. Cosa de la que me arrepiento. De algún modo, esos folletos me abrieron los ojos y ciertas circunstancias personales, tanto mías como de ellas, nos unieron aun más. Tuvieron que dejar de vivir en mi portal y mudarse a otro pueblo, pero eso, antes de distanciarnos, hizo el lazo aun más fuerte. Les guardaba el correo y estábamos en contacto continuado por tlf.

En una ocasión Carla, es el nombre de la hija, me invitó a acudir a su nueva casa porque se iban a juntar un grupo de chicas y le apetecía que yo estuviera. Allí me di cuenta que su labor no era sólo recaudar fondos, si no que tenían casa de acogida y luchaban con pasión por ayudar a esas mujeres y a esos niños que tanto estaban sufriendo. Ese día empecé a involucrarme un poquito más en su causa.

Poco puede hacer una mano, pero si muchas se unen, se puede hacer una gran cadena y entre todos ayudar un poquito a los más necesitados.

Vi como luchaban con bancos, con concejales, con otras asociaciones, con los prejuicios de tanta gente, todo de forma desinteresada y con el único objetivo de ayudar a los que más lo necesitan.

Carla era la presidenta de la asociación por aquél entonces. No he visto mujer más fiera cuidando de sus chicas. Y entre ellas a mi. Me ayudó de mil maneras diferentes. Ayudó a mi hija. Era algo que hacía sin darse cuenta a penas. Sin esfuerzo. Porque era algo intrínseco en su naturaleza. La bondad, la pasión y el desinterés de una persona con una fuerza y una riqueza interior que le supuraba por los poros. Y en cierto modo es comprensible. Su vida no había sido nada fácil. Luchó contra un cáncer (enfermedad) y contra otro mayor, su ex pareja. No quiero entrar en detalles para no herir a las personas que puedan leer esto y que la conocían pero ella vivió parte de su vida a escondidas por temor a un hombre, político de tercera pero con cierto poder, que un día decidió terminar con la vida de Carla y de su pequeño Josu. Y tras esa terrible experiencia y viendo el maltrato continuado que había sufrido su madre a manos de su padre, se volcó con la asociación y sus chicas.

Josu era un niño especial. Quizás el vivir en un ambiente de lucha y coraje le hizo más especial si cabe. Su mirada era limpia y transmitía calma, paz. Nunca le escuché hablar mal de su padre o de su abuelo. A pesar de lo que son. Mi hija le adoraba. Le seguía como un perrito por donde él iba. No puedo hablar más de él, me ahogan las lágrimas, sólo decir que era el gran apoyo, el puntal de la vida de su madre.

Mis circunstancias personales y la vida en sí, nos distanció un poquito, pero seguíamos en contacto, había, hay un lazo que jamás se romperá.

¿A qué viene esta historia, os preguntareis? Hoy es un día muy doloroso para mi. Para muchos. Hace un mes que un maldito tren que los llevaba de Madrid a Santiago se los llevó más lejos aun, más allá de las estrellas. Aun me cuesta creer que se han ido, que ya no voy a ver sus sonrisas, que no voy a sentir sus palabras, su cariño y sus cuidados. Dos días antes del accidente, volví a hablar con Carla. Hacían meses de la última vez. Era feliz. Había encontrado a un hombre maravilloso que la cuidaba y que adoraba a Josu. Era su pareja perfecta, el refuerzo de una gran mujer. Y precisamente ahora, cuando la vida le sonreía, cuando veía un futuro rico y en paz, el maldito tren se los lleva a los dos. Jamás entenderé por qué esta maldita vida es tan injusta...

Al menos me queda la paz de saber que cada vez que les recordamos, la parte que han dejado de ellos en nosotros, sigue viviendo. Y que allá, en la estrella que más brilla, que se ve incluso en el día más nublado, nos están vigilando, observando y cuidando que nada nos ocurra, como hacían cuando caminaban entre nosotros...

Os quiero y os echo de menos...

jueves, 22 de agosto de 2013

Pensamientos

Oculta tras las sombra de una noche oscura,
se encuentra mi alma.
Sedienta de un fuego que le impulse,
que le de un nuevo latido a su existencia.
Que le enseñe el camino hacia la claridad.
Difícil es el sendero de la soledad...
te impulsa hacia la desesperanza, hacia el horror.
Entiendo que muy pocas cosas tienen sentido,
todo ha perdido su brillo.
Lo único que deseo es dejarme llevar por mi tristeza.
Cerrar mis ojos y dejarme ir...

miércoles, 21 de agosto de 2013

Sobre los videos...

En la columna de la derecha salen unos vídeos con las canciones que me ponen las pilas todos los días. Bebe me hace reir y llorar a la vez, porque me empuja a "tirar pa' lante" aunque en ocasiones es demasiado duro. Pero mi querida Gloria me dice que sobreviviré y con esa me pongo a saltar como una loca por la casa, bailando con mi hija. Es casi un ritual. Y Olvido me ayuda a mirarme y decir que me quiero como soy y a quien no le guste, que le den. Son mi mantra diario, aunque a media mañana me deshinche y vuelva a recaer, pero creo que con el día a día voy a lograrlo "I will survive"!!!!!

Inicio

Bueno, aquí empiezo una nueva etapa de mi vida. Sé que esto es algo que deseo hacer desde hace tiempo. En principio sólo es un lugar donde plasmar pensamientos y opiniones sobre todo lo que me va pasando en el día a día. Todo lo que me afecta, todo lo que me emociona, todo lo que me saque de quicio. Habrán cosas ñoñas, pero también comentarios sobre temas de la actualidad. Desde política a fútbol, desde jardinería a música, desde literatura a ocio infantil. En principio lo que me afecte personalmente, pero según vayáis entrando, quiero que esto sea algo dinámico donde todos podamos participar.

Espero vuestros comentarios :)